Internet es una cloaca, pero que tu web no huela a muerto
Mirá, no te vamos a mentir. El mundo digital es un vertedero de anuncios de champú y gente intentando venderte cursos de cripto que nadie pidió. Pero si vas a levantar tu propio templo digital —ya sea para mostrar tus fotos, tu banda o esa obsesión bizarra que no le contás a nadie—, por lo menos hacelo con un poco de dignidad. No seas ese tipo que tiene una página que parece un vómito de GeoCities de 1997. Acá te tiro dos herramientas para que dejes de dar lástima en la red y, de paso, nos ayudemos entre todos a pagar el alquiler de este antro.
Hostinger: La IA que labura mientras vos te drogás con píxeles
Armar una web suele ser un dolor de huevos técnico que te quita años de vida, pero el builder de Hostinger es básicamente el atajo legal que necesitabas. Tienen una IA generativa que hace el trabajo sucio por vos: le explicás qué tenés en la cabeza y te escupe una estructura completa, con imágenes y textos que no dan vergüenza ajena, en menos de un minuto. Es ideal porque viene con un hosting que vuela, optimizado para que nadie tenga que esperar tres horas a que cargue una imagen pesada. Lo mejor es que si te registrás con mi link de invitación, activás un 20% de descuento directo en tu plan. Si te mantenés activo por 45 días, a mí me tiran una punta para seguir agitando esta web y vos te quedás con un sitio profesional por dos mangos. Todos ganan y nadie pierde.
NordVPN: Convertite en un fantasma digital de una vez
Si no estás usando una VPN en 2026, básicamente estás caminando en bolas por el centro de la ciudad y dejando que cualquier corporación te use de producto. NordVPN te permite navegar con una encriptación de grado militar para que dejes de ser un número más en la base de datos de algún tipo de traje. Además, te deja saltar fronteras digitales para ver el catálogo de Netflix de Japón o entrar a sitios bloqueados sin que te traigan problemas por vivir donde vivís. La jugada es simple: si usás mi invitación para sumarte, ligás 3 meses GRATIS al instante (o uno, dependiendo de qué tan ambicioso seas con el plan que elijas). Te protegés el rastro, desbloqueás contenido de todo el planeta y encima te regalamos tiempo de aire de arriba.


